Un escándalo de espionaje y seguimientos a empleados envuelve a uno de los bancos más poderosos del mundo – infobae

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    Un escándalo que promete escalar en las próximas semanas sacudió al mundo de las finanzas en uno de los bancos más poderosos del mundo: Credit Suisse. Luego de destaparse el affair, su director de Operaciones, Pierre-Olivier Bouée debió presentar la renuncia y desvincular del operativo de espionaje al resto de la cúpula de la corporación bancaria.

    La entidad suiza, con sede en Zurich, intentó en las últimas horas despegarse del alboroto al aceptar el apartamiento de su directivo, una de las cabezas más importantes de la empresa que -de acuerdo a sus palabras- había ordenado el seguimiento y el espionaje sobre otro directivo del banco que había decidido dar un paso al costado y comenzar a trabajar en otra compañía rival.

    El 29 de agosto de 2019, cuando UBS anunció la contratación de Iqbal Khan, el director de operaciones de Credit Suisse ordenó al jefe de seguridad del banco comenzar la vigilancia de Iqbal Khan”, informó la empresa bajo la lupa mediante un comunicado. El empleado era hasta el momento el consejero delegado de International Wealth Management (IWM) y miembro de la junta directiva del banco. Bouée asumió toda la responsabilidad por el hecho y desvinculó al resto del consejo y de la junta directiva por su decisión.

    Khan comenzó a sentir que era seguido durante un tiempo en las últimas semanas. Su “sombra”, como llamó la revista The Economist al espía, cayó luego de que la víctima -cansado de la persecución- confrontara con él y lo dejara en evidencia en plena calle. El intercambio ocurrió el mediodía del pasado 17 de septiembre, en Zurich. La misión del agente privado era saber si la inminente incorporación de UBS tenía planificado “robar” empleados o clientes de la firma helvética. Sin embargo, nunca pudo comprobar que Khan se hubiera reunido con otros trabajadores del banco más allá de cuestiones sociales y de amistad.

    Al mismo tiempo que Bouée presentó su dimisión, también lo hizo el jefe de seguridad del Credit Suisse, Remo Boccali, encargado del operativo encubierto. El resto del directorio de la entidad crediticia salió -hasta el momento- sin rasguños del escándalo que promete escalar.

    Hasta julio Khan era el encargado del negocio de gestión de patrimonio fuera de Suiza y Asia. Era una figura importante dentro de la estructura. Para algunos, era una verdadera “estrella”. Mucho más luego de que el CEO de la corporación, Tidjane Thiam, resolviera dar prioridad a la expansión de los negocios fronteras afuera. En el segundo semestre del año el rendimiento del capital del banco fue del 9,7%. El trabajo de Khan daba sus frutos…

    Sin embargo, todo cambió de la noche a la mañana. Fue por cuestiones domésticas. Sí, domésticas. Tanto Khan como Thiam vivían uno al lado del otro. Al CEO comenzó a molestarle las interminables obras de construcción que su vecino iniciaba una y otra vez en su casa y respondió. Decidió plantar (demasiados) árboles lo que provocó muchísima sombra en el terreno de su otrora protegido y estrella financiera.

    En agosto, Khan presentó su renuncia y aceptó un nuevo trato de UBS que le ofreció ser su cabeza en un negocio similar al que había desarrollado hasta entonces. Aceptó. Y comenzó el espionaje en su contra. Ahora, más allá de la investigación interna que intenta desmarcar a la cúpula del Credit Suisse del escándalo, una pericia penal está en curso. Quizás Khan, finalmente, gane su pelea vecinal.

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